Law Office of Marco Pacheco & Alfonso Couceiro

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El matrimonio con un ciudadano ya no evita la deportación en Estados Unidos

La pareja le mostró al funcionario de migración sus pruebas —los ocho años de fotografías en Facebook, el certificado de nacimiento de su hijo de 5 años, las cartas de sus parientes y amigos reafirmando su compromiso— y estaban tan cerca, pensó Karah de Oliveira, de ser una pareja normal.


Trece años después de que su esposo recibiera una orden de deportación a Brasil, su lugar de nacimiento, el reconocimiento oficial de su matrimonio le permitiría, con unas cuantas firmas, poder decir que es estadounidense. Con residencia legal, podrían comprar una casa y pedir un préstamo al banco. Podrían subirse a un avión. Podrían llevar a su hijo a Disneylandia.


Entonces, el funcionario regresó.


“Tengo buenas y malas noticias”, dijo. “La buena noticia es que voy a aprobar tu solicitud. Claramente, su matrimonio es real. La mala noticia es que el ICE está aquí, y quiere hablar con ustedes”.


ICE es el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la agencia federal a cargo de arrestar y deportar inmigrantes que ingresaron de manera ilegal, entre ellos, por el momento, Fabiano de Oliveira. En un cuarto trasero de la oficina de migración de Lawrence, Massachusetts, dos agentes estaban esperándolo con esposas. Su esposo se disculpaba, diciéndole que sentía mucho todo lo que estaba pasando.


Karah de Oliveira le dio un beso de despedida. “Haré todo lo que pueda para sacarte”, dijo.


Durante décadas, casarse con un ciudadano estadounidense había sido una garantía casi absoluta de residencia legal, el mayor problema era comprobar que la relación era real. Sin embargo, con el gobierno de Donald Trump que instiga una persecución fiera de inmigrantes sin documentos a lo largo del país, muchos de los que recibieron órdenes de deportación se topan con que sus trabajos, casas y familias ya no son una defensa, ni siquiera para quienes se casaron con estadounidenses.


Conforme el gobierno de Trump arresta a miles de inmigrantes sin antecedentes penales y reforma las reglas incluso para inmigrantes legales —un correctivo necesario desde hacía tiempo, según los funcionarios, para las políticas laxas del pasado— muchos que han vivido sin papeles por años están buscando de manera urgente el estatus legal a través de un padre, hijo adulto o cónyuge que ya son ciudadanos o residentes permanentes.


No obstante, en un número de casos cada vez mayor, los inmigrantes con viejas órdenes de deportación que nunca fueron obligados a irse están recibiendo la autorización después de una entrevista con los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por su sigla en inglés), la agencia que administra los permisos de residencia y la ciudadanía, solo para que ICE los arreste.


“Es como jugar dados en Las Vegas o algo así”, dijo William Joyce, exjuez migratorio que ahora se dedica a las leyes migratorias en Boston. “No es 100 por ciento seguro, pero estás jugando con fuego si vas a esa entrevista. Podrás entrar, pero quizá no salgas”.


Fabiano de Oliveira y Karah, su esposa, fueron novios durante ocho años, desde que la hermana de ella los presentó y comenzaron a trabajar en locales cercanos; él, en una pizzería y ella en un Dunkin’ Donuts. Tuvieron un hijo tres años después, pero él espero hasta 2016 para casarse con Karah, nativa de Massachusetts, en parte porque no quería que su familia pensara que él solo quería la residencia legal.


Después de la boda, todas las cosas que no podían hacer debido a su estatus legal se volvieron más evidentes: no podían irse de luna de miel porque él no podía abordar un avión, ni tener una tarjeta de crédito

conjunta ni contratar un seguro de automóvil.


“Lo atraparon porque estaba tratando de hacer lo correcto”, dijo Karah al referirse al arresto de su esposo el 9 de enero. “Fue como una emboscada”.


Tomó un mes conseguir que su esposo saliera libre. Ella no sabía qué decirle a su hijo cuando preguntaba por su padre, así que Oliveira le decía que estaba trabajando en otra ciudad.


Como muchos inmigrantes detenidos así, Fabiano de Oliveira, un pintor de casas, no tenía antecedentes penales. Para el gobierno de Trump, la otra cosa que tenían en común era más relevante: una obligación legal, pero hasta ahora sin cumplimiento, de dejar el país que los había acogido por años, a pesar de que habían establecido sus vidas y sus familias en Estados Unidos.


Durante los últimos años del gobierno de Barack Obama, las autoridades dejaban en paz a la gente sin antecedentes penales; en vez de eso, se enfocaban en inmigrantes que habían llegado recientemente o que habían sido condenados por crímenes serios.


Sin embargo, el gobierno de Trump hace énfasis en que cualquiera que viva en Estados Unidos de manera ilegal es blanco de deportación, una política que ha aumentado los arrestos migratorios en más de 40 por ciento desde el inicio de 2017. Aquellos que recibieron órdenes de dejar el país hace años son blancos fáciles para una agencia con recursos limitados para la puesta en vigor de las leyes, especialmente si la gente entra a una oficina de inmigración.


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